jueves, 27 de febrero de 2014

Capitulo 2

-¡No puede ser!
Ana se llevo las manos a la cabeza sorprendida, no podía creerselo.
Parpadeo un par de veces, quizas estubiera dormida, pero no.
Era él, el mismo chico con el que se había acostado hace dos semanas.
¡Estaba alli! En el instituto.
Ana se escondió detrás de su carpeta forrada con cientos y cientos de fotos de Mario Casas y corrio hacia el baño.
Mientras corría no su cabeza se inundaba de miles de imagenes de aquella noche.
Una vez refugiada en uno de los servicios de chicas de los baños del pasillo de cuarto comprobó su telefono y se subio la falda de cuadros mientras intentaba tranquilizarse.
Estaba alucinando, nunca pensó que volverían a verse, y menos allí. ¿Que hacía en el instituto? Parecía una broma.
Puede qie fuera una broma del destino, que juega con todos nosotros como se le antonja.
Salió del servicio, se miró en el espejo, y  respiró.
Tan solo había sido un rollo de una noche, no había amor ni esas historias, Carlos estaría alli por cualquier otra cosa, o eso quería pensar ella.
Pero pronto la megatividad llegó a su cabeza y el optimismo desapareció mas rápido que el remake de los angeles de charlie.
No podía dejar que la relacionaran con él, se avergonzaba.
¿Que pensarían de ella sus amigas si se enteraran de lo que hizo? A mas de una ya la acusaban de ser una zorra por ir en camiseta de tirantes a gimnasia...
Era el fin de su popularidad.
No quería pensar que la gente empezaría a apuntarla con el dedo por los pasillos y en la cafetería como ya hacen con Susi la gorda...
Se encendio un cigarrillo y por un momento  mientras pensaba en como actuar se olvido de donde estaba y salió al pasillo.
Tardó menos de treinta segundos en acabar en el despacho del director. Y después de una regañina y de castigarle una semana a venir a el aula 33 por las tardes se vió liberada.
Pero aun asi se sintió peor. Ella preferiría haberse quedado toda la mañana en el despacho de Don Jose Luis, ahora estaba libre, podría ser la presa facil de aquel 'rollete' casi olvidado.
Su único objetivo aquel día era pasar desapercivida y que Carlos no la viera.
Pero no pudo ser. Y así como si nada se plantó uno en frente del otro. Y Ana dejo caer un "Hola". Simplemente eso, no quería arriesgarse. Sin peguntas, ni besos, ni musicas de fondo. Esa fué la segunda vez que se vieron. Pero no sería la última.
Y Carlos que aunque no la estaba buscando se sorprendió gratamente de aquella casualidad quiso algo más que un triste "hola", asique se acercó a ella por la espalda para verla de nuevo y dejo caer su mano sobre su hombro.
Ana se giró brutalmente y le dijo sin contemplaciones -¿¡Que cojones haces aqui!?
Y Carlos con chulería dejo caer una sonrisilla y dijo -He venido a comprobar que me echabas de menos.
Y se alejo meneandose con orgullo.
Esta situación desconcertó a Ana, que creía que no quería volver a verle pero había algo en su interior que le atraia mucho hacia Carlos, algo inexplicable, algo que no le dejaba olvidar aquella noche que había vivido en ese coche, aquella pasión irrefrenable que le hacía sudar solo con pensarlo.
Y mientras Ana reflexionaba sobre lo ocurrido sin prestar ningun tipo de interes por la clase de historia, Carlos llegaba al el taller donde trabajaba.
Se cambió rapidamente y se puso un mono azul.
Al otro lado de la trasera del taller estaba Juanjo, que le esperaba para que le ayudara a cambiar los neumaticos del todoterreno del señor Ramirez. Pero aquella tarde Carlos no trabajó demasiado, se paso hasta las nueve y media entre tornillos y pensamientos que no podía quitarse de la cabeza. ¿Sería amor? ¡No! Eso es imposible. El nunca se enamoraba, o por lo menos antes.
¿Sería este un corto capitulo de una larga y apasionada historia de amor?

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